Inseguridad
Una horrible sensación de inseguridad me confunde y anula mi razonamiento. No logro entender que es lo que está sucediendo, desconozco porque causa, razón o motivo estoy recluido en este lugar, ignoro quién me trajo. Pero hay algo mucho más grave y es el no saber… ¿Quién soy?
No quisiera pensar que esto sea el resultado de alguna alucinada experiencia de laboratorio, que me hayan administrado alguna droga y que estén manipulando mis recuerdos. Todo resulta tan extraño, es como un velo, como una espesa bruma que de manera obstinada se instaló en mi mente.
Es inútil, por más que me esfuerce no logro hallar ninguna respuesta. ¿Cuál es la razón de mantenerme aislado dentro de esta penumbra; en medio de este lugar húmedo y pegajoso? Es una contradicción insoportable porque aunque no estoy incomodo, el sentimiento de terror va creciendo con el paso del tiempo y porfiadamente se empeña en anudar mis entrañas. Es verdad, no me abruma el hambre ni la sed, lo que si me aterra es descubrirme como alguien sin pasado.
En ocasiones, sumido en este encierro suelo escuchar voces del otro lado. No sé por qué imagino que están hablando de mí, pero aún nadie ha intentado comunicarse. Por más que el lugar sea confortable de ninguna manera quiero habituarme a este aislamiento ¡Quiero saber, quiero vivir!
Otra vez estoy percibiendo algunas voces nerviosas, también escucho pasos presurosos que van de un lugar a otro de la habitación. Oigo una voz que me parece familiar a mis recuerdos, si al menos pudiera distinguir de quien se trata. Se me antoja como tantas otras veces que están hablando de mí, ¿Qué es lo que está sucediendo?
Percibo el nerviosismo del otro lado, nerviosismo que se extiende dentro mío y me contagia, intuyo que esas personas están ejecutando un plan que tienen perfectamente estudiado, como si estuvieran proyectando de alguna manera mi futuro inmediato.
Un escalofrío atroz me traspasa, siento que me están arrastrando, como arrancándome de esta inoportuna comodidad. Alcanzo a divisar una pequeña claridad y advierto que me dirijo hacia ella y no quiero, estoy aterrado ¿Qué va a suceder? ¿Qué me van hacer? La succión es cada vez más fuerte, me siento inmovilizado trato de resistirme pero ya no me quedan fuerzas. No puedo luchar más, soy incapaz de oponer resistencia. El paso se estrecha y ahora las voces se escuchan mucho más nítidas y la succión no cesa, la luz que cada vez es más intensa lastima mis pupilas, estoy empapado quiero gritar y no puedo. ¡Es el fin o el principio!
Ahora oigo la voz del que parece dirigir el grupo, alcanzo a divisarlo, la visión aún es borrosa pero tal vez lo conozca porque se oculta tras una máscara que cubre parte de su rostro. Me toma con sus manos. Siento un alivio y a la vez un dolor profundo. Oigo el grito desgarrado de una mujer, es la voz que recuerdo, el hombre con voz ronca habla, ahora sí lo escucho con total claridad, creo que se dirige a esa persona, a esa mujer que está junto a él.
-Mi estimada señora, ¡Felicitaciones aquí lo tiene… es mamá de un hermoso varoncito…!