El Último Minuto

Eres como una roca encumbrada,
sin trazas de mareo por la altura,
tu cara seria y desencajada,
tus ojos negros llenos de tristeza,
una mueca de tu boca congelada
y los puños apretados con dureza.
Donde quedaron tus sueños,
en que soledad resquebrajada,
tal vez, en un capullo florido
de alguna ilusión aletargada,
restos de un amor desvanecido,
ausencia de una cálida mirada
y ninguna canción en los oídos.
Un frío helado corre por tu espalda
al sentir las heridas del fracaso,
solo un brillo solitario se percibe,
son las gotas de llanto por tu cara,
como el árbol sin hojas en su ocaso.
Una mano invisible aún te aferra,
mientras miras a lo lejos los tejados,
una cálida brisa te acaricia,
inundando de angustia ese vacío
por ser un lugar inexplorado.
Sin vértigo, parado en la cornisa,
a solo un paso camino hacia la nada.

 

Un Reflejo en la Ventana

Una tenue imagen que refleja la ventana advierto
aunque finas gotas de lluvia la intentan deformar
como lágrimas que bañan mis ojos entreabiertos
me conmueve su figura y comienzo a emocionar

Arremeten las visiones al ver tu cara descubierta
y arriban los recuerdos que agobian mis sentidos
Son historias formas vagas que mi alma incierta
va ligando como embrujos de viejos amores idos

Fue tu alma tan grandiosa como la flor más bella
Tan piadosa que no tenías lugar en este mundo
Ni los males del hombre lograron hacerte mella
y hoy regresas con amor a calmar al moribundo

En suaves ráfagas de aire acudes como antaño
Para cuidarme con dulzura con tu amor sentido
Un silencio de olvidos en este duelo sin engaño
Pues has reparado que mí tiempo está cumplido

Ignoro los lugares donde acabaron mis sueños
Deambularon como el viento pretendiendo vivir
Descendí de repente en este rincón sin dueños
Con la ignorancia ciega de no entender el morir

Si este arribo pretende el resguardar mi camino
No me incomoda que el mismo diablo me ladre
Como tampoco me angustia ignorar mi destino
Pues guiaras mis pasos, como antes: ¡MADRE!

Un Instante, un recuerdo

Contemplo con gozo volar mi existencia,
elevarse muy alto hacia los cielos
como un frágil y ligero barrilete
remontado por las ansias de un pequeño.
Me siento juguete del aire y del viento,
comparto el espacio con las nubes,
para habitar el firmamento
y percibir la magia de lo eterno.
Me deslizo en el aire, soy libre.
De amar y ser amado.
De sentir y ser sentido.
Ausencia de culpas, vacío de reproches.
¡Que distante me siento en el espacio!
Aferrado apenas por un cordel efímero,
que retiene de silencios mi consuelo.
Pero un atisbo de esperanza me seduce,
consumida la ilusión sobre la tierra,
decido entonces volar acá en la altura,
porque mi alma enamorada sigue inquieta,
al continuar prisionero de sus manos,
encadenado aun a la belleza de sus ojos,
y recordando acaso, la dulzura de sus besos.

La Paz

Padre, debo hacer la tarea y la página sigue en blanco.
Sé que interrumpo, que vulnero tu descanso.
Es que tengo dudas y quiero preguntarte algo.
Dime hijo…

La paz… ¿Qué es la paz?
La ausencia de guerra, alguien diría.

La paz… ¿Cuál es la verdadera paz?
Esa, en donde los arpegios del alma entretejen melodías.

La paz… ¿Cuándo llega la paz?
Cuando se consolida la verdad, la libertad y la justicia.

La paz… ¿Cuánto cuesta la Paz?
Es la guerra la que cuesta, la paz apenas migajas.

La paz… ¿Cómo es la paz?
Es igual a una sonrisa, a un beso, a una caricia.

La paz… ¿Dónde está la paz?
¡Tan cerca hijo! Anida dentro de cada uno.

La paz… ¿Por qué no hay paz?
Por despreciar los abrazos y enarbolar los puños.

¿Y entonces padre?
Si algún día el mundo intentara girar en reversa,
Podría aislar el odio la envidia y la farsa.
Para que no haya más hambre, ni sed, ni agonía
y los espíritus logren danzar de alegría.
¿Un sueño, una ilusión, una utopía?
Tal vez…
Tal vez… cuando amanezca algún día.

¿Por que te Quiero?

Me preguntas por qué te quiero,
que lo defina en breves palabras,
sin dejar dudas y que sea sincero.
Es muy fácil la respuesta,
pues no debo pensar en demasía.
¿Serán las esmeraldas de tus ojos?
O serán tus manos que me acarician.
¿Serán tus senos que turban mis sentidos?
O serán tus pies con los que vuelas.
¿Serán tus labios que endulzan los míos?
O será tu pelo que se enreda en mis dedos.
¿Será tu vientre que se agita inquieto?
O será tu cuello que lleno de aliento.
Ansío cada partícula de tu cuerpo,
por ser refugio de mí esperanza
y almácigo de lo que siento.
¿Mi deseo más profundo?
Caminar juntos cada mañana
y gozar con cada crepúsculo.
Eres la justificación de mi vida,
pues simplemente a tu lado,
¡Deja de estar vacía!